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La hipocresía mató el relato

Por Bernardita Rosales


El día 27 abril, día del Carabinero, fueron asesinados los mártires número quince, dieciséis y diecisiete desde la asunción del presidente Boric, un mandatario reconocido por sus fuertes críticas a la labor de Carabineros, especialmente durante el estallido social.


Su círculo no se queda atrás.“Pacos asesinos. El pueblo tiene todo el derecho a odiarles” decía el actual ministro de Economía Nicolás Grau; “Hay gente weona y los pacos” twitteó el diputado de RD Jaime Sáez y, como última humilde muestra de nuestra clase política oficialista, la presidenta de la Camara de Diputados aseguró que “Carabineros es un peligro para la sociedad, una institución que debe ser disuelta...”.


La gran mayoría de nuestros representantes de izquierda se sumaron a la moda de atacar con palabras a Carabineros, cuando fue electoralmente conveniente y mientras otros con su tácito aval tiraban piedras y les encendían fuego. Esto, en el mejor de los casos, ya que si dentro de su ideología cabe el desprecio a los defensores del orden y la seguridad del país, hoy se comportan como unos hipócritas.


La gran mayoría de nuestros representantes de izquierda se sumaron a la moda de atacar con palabras a Carabineros.

Rápidamente, tras el triple asesinato de policías en el Bíobío, donde el narcoterrorismo está lejos de ser controlado -y donde estos mismos políticos exigen ahora militarizar la zona-, los epítetos se transformaron en palabras de condena y condolencias. Es, de hecho, de admirar esta notoria voltereta del presidente. Aun cuando los familiares de los fallecidos dicen no esperar nada de sus promesas, Boric intenta demostrar su compromiso con los que antes denigró. Da la sensación de que nunca hubiese previsto que la presidencia exige concesiones y las redes no olvidan.


Da la sensación de que nunca hubiese previsto que la presidencia exige concesiones y las redes no olvidan.

Más interesante aún, es la estrepitosa caída de las ideas y consignas que los llevaron a la presidencia. Su, alguna vez, amplio apoyo se casó con slogans progresistas y anti-establishment que además denigraba las instituciones históricamente populares del país. Y hoy, en el poder, deben desdecirse y destruir el relato que tanto costó armar a una izquierda joven y reformista.


No quiero confundir las bien llamadas volteretas del presidente con el cambio de narrativa que hemos visto en estos dos años. Las primeras son inherentes al cargo; la segunda es una traición al electorado original, ese que en los plebiscitos demostraron no ser tan pro-Boric como se pensó. Chile se recluía en lo seguro y conocido.


No quiero confundir las bien llamadas volteretas del presidente con el cambio de narrativa que hemos visto en estos dos años.

Hoy, el relato se cae a pedazos y ellos deben salir a recoger lo poco que es defendible una vez que se trata con los enemigos a la cara. Le deseo suerte al presidente y su conglomerado con la empresa de encontrarse con sus ideales, pero más aún, le agradezco su renovada postura que decide proteger a Carabineros de los daños que asesinos han causado. Estamos todos al debe con Carabineros, pero Boric y compañía están al debe de pasar factura.


Bernardita Rosales

Licenciada en Ciencias Sociales UC



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